Reforma Electoral: ¿Derrota política o depuración necesaria?

Reforma Electoral: ¿Derrota política o depuración necesaria?

 

En la arena política, la línea recta es una ilusión. Quienes esperan procesos puros y resultados inmediatos suelen chocar contra una realidad marcada por el zigzag, la incongruencia y, en ocasiones, posturas que rozan lo contrarrevolucionario; sin embargo, el reciente freno a la Reforma Electoral propuesta por la presidenta de México no debe leerse como un acta de defunción, sino como un síntoma de una enfermedad que el movimiento finalmente ha decidido diagnosticar.

La máscara del oportunismo

La indignación que ha despertado el voto en contra por parte del Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde (PVEM) es legítima, pero no debería ser sorpresiva. No se puede pedir honestidad intelectual a quienes han hecho del presupuesto público su hábitat natural. Estos actores, que se enquistaron de manera oportunista en el proyecto de transformación para asegurar su supervivencia, han mostrado su verdadero rostro cuando sus privilegios se vieron amenazados.

Si bien es cierto que en la etapa de lucha contra el neoliberalismo fundamentalista estas alianzas fueron un "mal necesario" para consolidar mayorías, los tiempos han cambiado. La etapa de la suma indiscriminada debe dar paso a la etapa de la depuración.

La "Jugada Maestra" de 2027

Lejos de la narrativa de derrota que la oposición intenta instalar, lo sucedido en el Congreso parece ser una maniobra de largo alcance diseñada desde la Presidencia. Al someter la reforma a votación sabiendo el riesgo que corría, Claudia Sheinbaum ha logrado un objetivo estratégico: exhibir el oportunismo.

La apuesta es clara y se divide en tres tiempos:

 * Exposición: Mostrar al pueblo quiénes son los aliados de conveniencia que bloquean el avance democrático.

 * Castigo Popular: Que en el próximo proceso electoral federal, la ciudadanía identifique y castigue en las urnas a estos "partidos parásitos" hasta lograr, idealmente, la pérdida de su registro.

 * Consolidación: Llegar a la legislatura de 2027 con una mayoría orgánica, libre de chantajes, para relanzar la iniciativa.

Un paso atrás, dos adelante

Es innegable que enfrentamos un factor adverso: todavía tendremos que tolerar, por un periodo más, a legisladores plurinominales indeseables que fungen como enemigos del progreso. Es el costo de un sistema que se resiste a morir.

Lo ocurrido con la Reforma Electoral puede interpretarse, en el análisis superficial, como un revés. No obstante, en la dialéctica del poder, identificar al adversario interno es avanzar. Se ha dado un paso atrás en lo legislativo, pero se han dado dos pasos adelante en la claridad política del movimiento.

Pa'lante siempre.

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