Expolición / El hilo no se rompió por lo mas delgado / Amado Sanmartín Hernández

Expolición / El hilo no se rompió por lo mas delgado / Amado Sanmartín Hernández
Expolición
El hilo no se rompió por lo mas delgado
Amado Sanmartín Hernández

Cuando los juchitecos despertaban “el dinosaurio todavía estaba ahí”, pero la creación monterrosina no estaba sola, sino tenía a su lado al gobernador morenista del Estado de Oaxaca, al pirómano social secretario del Gobierno, al Fiscal del Estado, al secretario de Seguridad Pública, al… con los que el presidente municipal de Juchitán, Miguel Sánchez Altamirano, periódicamente diseñaban estrategias y operativos con que combatirían a la delincuencia organizada en la región. Ahora, el alcalde juchiteco. y dos mas de su banda están en cárceles de alta seguridad por la comisión de delitos del fuero federal, relacionados con actividades de la delincuencia organizada. Pocos días antes de su arresto que volvió a estremecer las débiles estructuras del régimen de izquierda en Oaxaca, el munícipe había estado con el gobernador y el gabinete de Seguridad, y nada parecía ensombrecer el desenlace tan infortunado, tanto para el gobierno del Estado como para el de Juchitán, que vinieron a dar las fuerzas federales al cortar una importante cabeza de la hidra del Cartel Jalisco Nueva Generación. La captura de Sánchez Altamirano ha despertado una narrativa conjetural sin paralelo pues nadie acepta que haya resultado imposible que el gobierno del Estado sospechara la doble actividad del alcalde, y quien además, delante de él y en su presencia el gobierno diseñaba y ponía en marcha operativos para combatir los delitos en la zona del Istmo de Tehuantepec, pero principalmente en Juchitán, en donde se había desatado toda una guerra de organizaciones delincuenciales contra la población civil, el comercio, el transporte… a pesar de la presencia en números escandalosos de soldados, marinos, Guardia Nacional, policías federales, estatales y municipales. Juchitán ha sido una zona de guerra, una Espada de Damocles sobre una infortunada población desprotegida, a pesar de la presencia de los múltiples cuerpos de seguridad. La gente de Juchitán nunca ha estado protegida, siempre ha vivido episodios de terror y muerte; por eso es condenable el escenario inexistente de paz y armonía que el gobierno quiere mostrar en un lugar tan emblemático de Oaxaca, que primero es depredado por los megaproyectos y polos de desarrollo del neoliberalismo y ahora azotada por la migración de la delincuencia organizada, que adquiere carta de naturalización por las autoridades de Oaxaca.

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 LA captura del alcalde juchiteco, Miguel Sánchez Altamirano en cualquier Estado del norte del país no causaría ninguna sorpresa, y el gobierno de Oaxaca trata que la gente no se asombre por este hecho. El gobierno quiere que la gente le reste importancia a este acontecimiento, que tampoco debe considerarse como algo que va a seguir extendiéndose, porque ya cuentan con un cuerpo de élite, de inteligencia e investigación, formada por cien policías que muy pronto acabarán con todos los malosos en Oaxaca. Como resultado de lo que confiesen el munícipe y sus cómplices, así como los del sindicato ASAEO, tal vez haya mas arrestos de integrantes de la delincuencia organizada en Oaxaca. Pero eso solo sería por parte de las fuerzas federales, pues como se vio con Miguel Sánchez Altamirano, mientras cuenten con la protección del gobierno del Estado, podrán delinquir impunemente. Casos parecidos hay en la Costa principalmente, la Mixteca, Tuxtepec, Valles Centrales… Todo esto lo sabe el mundo, por eso resulta inexplicable que el gobernador y el secretario pirómano no hayan sospechado a qué se dedicaba el alcalde de Juchitán cuando lo tenían frente a frente, discutían y aprobaban los operativos que iban a poner en práctica en Juchitán y la zona istmeña para combatir la delincuencia organizada. El hilo no se rompió por lo mas delgado, sino por lo mas podrido en solo cuatro años.

So long raza. 

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