Expolición
Volcán social en erupción
Amado Sanmartín Hernández
Ante la amenaza de una brutal embestida, sello de este régimen morenista, los pueblos indígenas de Etla y Valles Centrales, por donde se pretende pasar el Corredor Vial Zapoteco, comunidades de unos 18 municipios, mantienen desenterrada su hacha de guerra. La resistencia indígena será muy desigual ante la fuerza pública si el gobierno opta por la represión, y que ya está siendo diseñada para que la encabece el pirómano social, secretario de gobierno, pues ha considerado ya un hecho que su proyecto iba a ser aceptado con entusiasmo, logrado con campañas de convencimiento a las autoridades municipales y agrarias, asambleas comunitarias manipuladas, la compra de conciencias, las promesas incumplidas. Estas han sido las politicas del engaño y la perversidad para llevar a cabo sus proyectos a espaldas del pueblo. Muchos opositores a estas prácticas de corte fascistoide han perdido la vida, hechos que van quedando en la impunidad porque se trata de crímenes de estado. Desde hace veinte años, el corredor de marras ha encontrado resistencia, aunque el trazo carretero era diferente, pero es la misma lucha que ahora se está dando de pueblos zapotecas que se verán afectados por el despojo de sus territorios donde pasará la carretera; el impacto ambiental, el saqueo de sus recursos naturales y un cambio de vida comunal que no podrán resistir cuando sobre la destrucción de sus pueblos se levante el progreso. Un desarrollo y crecimiento de un pueblo logrado durante miles de años no puede desaparecer en aras de intereses para privilegiar a unos cuantos y condenar a muchos a la miseria. El gobierno morenista de Oaxaca, acostumbrado a imponer la menor de sus ocurrencias, ha dicho que este proyecto se hará y ha iniciado una engañosa campaña de convencimiento, propalando que ya muchos pueblos han aceptado el proyecto. Así fue con la construcción de la carretera a la costa, con engañosas promesas no cumplidas hasta el momento del ex presidente Andrés Manuel López Obrador. Dice el gobernador de Oaxaca que “El peje” cinco veces tuvo que ir a los pueblos de los Coatlanes, para que aceptaran el paso por su territorio de la carretera Barranca Larga-Ventanilla. Como resultado de las falsas promesas presidenciales, San Vicente Coatlán bloqueó la ruta y al cierre de esta columna, este viernes había la amenaza de la fuerza pública y tropas para levantar el campamento de los inconformes. Y si de conflictos se trata, también este viernes se daba el encuentro entre ejidatarios de San Miguel Chimalapas y chiapanecos de la congregación de Gustavo Diaz Ordaz. Este conflicto no lo pudo solucionar el Rasputín del gobernador -y otras crisis más- y en cambio se desató una campaña descarnada contra Victor Hugo Alejo Torres por asesorar a los campesinos oaxaqueños y con éxito también logrará que en tres meses la Suprema Corte reconozca los límites y el resarcimiento de tierras oaxaqueñas, así como haber logrado la suspensión de una concesión para la construcción de un acueducto de dos ríos de los Chimalapas que beneficiarían empresas y complejos de Veracruz. El gobierno de Oaxaca no parece estar en estos conflictos y menos poderlos solucionar. Las crisis sociales de Oaxaca no se solucionan con alegres y ocurrentes conferencias mañoseras.
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OAXACA ha ido desvaneciéndose de esa acuarela edénica que pinta la administración morenista, lo mismo que su discurso hiperbólico a muchos años luz de la realidad. Cuando el mandatario se planta ante los medios en sus conferencias mañoseras como un encantador de serpientes, la audiencia tiene que poner mucha atención para interpretar lo que está expresando, pues tiene que buscar algún parecido con la realidad y muchas veces con las ocurrencias para que se interpreten como cosas serias. Para la audiencia es difícil encontrar de pronto el significado de ese mensaje, que parece no advertir que Oaxaca ya es un volcán social en erupción y las llamas empiezan a subir peligrosamente por la pradera, que son las crisis y los conflictos que se desbordan por falta de soluciones. El régimen dice que está en todo, que dialoga con todos, que oye y soluciona todo, pero cuando no es así se justifica culpando a sus enemigos, a los fantasmas del muratismo y regímenes pasados que son los que no permiten que Oaxaca progrese. Así que el atraso de Oaxaca se debe a los detractores del gobierno morenista. Este viernes cuando se daba por terminada esta columna para su envío, en los pueblos de los Coatlanes estaba a punto de producirse un estallido social cuando se temía que fuerzas públicas estatales y federales llegaran a levantar un bloqueo, que pueblos de la zona habían instalado en la carretera rápida de Barranca Larga-Ventanilla, ante años de espera por el cumplimiento de promesas de algunas obras para la zona. El mismo presidente Andrés Manuel López Obrador, había ido a prometerles mejoras para que permitieran la construcción de esa ruta. Los pueblos de Los Coatlanes dijeron que si había represión contra quienes estaban bloqueando la ruta, se unirían todas las comunidades de los Coatlanes y cerrarían esa carretera en su totalidad. Si desoyen la voz de la razón, nadie impedirá una defensa legítima de los Coatlanes. Esta diacronía de crisis y conflictos desbordados por todas partes del territorio oaxaqueño, están agrietando seriamente el régimen morenista de Oaxaca.
So long raza.