VISIÓN POLÍTICA
La oportunidad de oro para Raúl
Por Fernando Cruz López
Que un oaxaqueño presida la Cámara de Diputados no debe verse solamente como un triunfo personal o partidista. Para Oaxaca puede representar una extraordinaria oportunidad política y económica.
Raúl Bolaños Cacho Cué asumió la Presidencia de la Mesa Directiva enviando, además, un mensaje correcto: la Cámara no pertenece a Morena, al Verde ni a la oposición; pertenece a todos los mexicanos.
Y eso importa.
Porque presidir San Lázaro significa conducir uno de los principales espacios de decisión política del país, precisamente cuando México entrará a discusiones fundamentales sobre presupuesto, infraestructura, programas federales y desarrollo regional.
Por supuesto, hay que aclararlo: el presidente de la Cámara no reparte el presupuesto ni puede decidir unilateralmente cuánto dinero recibe Oaxaca.
Pero la política también se construye con interlocución, relaciones, capacidad de negociación y apertura de puertas. Y ahí está la oportunidad.
Oaxaca sigue necesitando inversiones carreteras, agua potable, hospitales, infraestructura educativa, caminos, proyectos productivos y recursos que permitan aprovechar plenamente el Corredor Interoceánico y detonar las enormes posibilidades económicas del estado.
Tener a un oaxaqueño presidiendo la Cámara puede ayudar a colocar esas necesidades en la conversación nacional y, sobre todo, a tender puentes entre legisladores, gobierno federal, gobierno estatal y sectores productivos.
Pero existe también una lectura política inevitable.
Raúl Bolaños ha aspirado anteriormente a gobernar Oaxaca y esta posición lo coloca nuevamente bajo los reflectores nacionales.
Tiene ahora una enorme vitrina para demostrar si posee capacidad para dialogar con adversarios, construir acuerdos y entregar resultados.
Porque desde este momento cada movimiento contará.
Si utiliza la Presidencia para fortalecer institucionalmente a la Cámara, pero también para gestionar, construir relaciones y ayudar a Oaxaca, su capital político crecerá considerablemente.
Raúl Bolaños tiene enfrente una oportunidad de oro.
Y Oaxaca también.
Porque cuando un oaxaqueño llega a una posición de esta importancia, la pregunta no debe ser solamente hasta dónde puede llegar él.