Expolición / ¿Purga en el morenismo local? / Amado Sanmartín Hernández

Expolición / ¿Purga en el morenismo local? / Amado Sanmartín Hernández
Expolición
¿Purga en el morenismo local?
Amado Sanmartín Hernández

Comunidades indígenas de los Valles Centrales y de Etla, dieron al mundo una demostración de rebeldía contra decisiones de un régimen de corte fascistoide que impactaría no solo sus ecosistemas, sino su ancestral forma de vida comunitaria, al impedir el paso por su territorio de un proyecto todavía modelo del neoliberalismo-lopez obradorista. Fue en San Lorenzo Cacaotepec, en donde la resistencia al régimen morenista de Oaxaca tuvo su última batalla, y la ganó. Fue en esa comunidad zapoteca, en donde el abuso del poder tuvo su Waterloo, que le impedirá cruzar el Corredor Vial Zapoteco por 18 municipios de los Distritos de Etla, Zaachila, Ocotlán, Zimatlán, Ejutla de Crespo y Tlacolula, ruta que impactaría los ecosistemas, el despojo de sus territorios y contaminación, una vía que solo serviría para el transporte de minerales de los proyectos extractivos y maderables. El tráfico por ese corredor sería explosivo, de tal manera que los que eran dueños de esos terrenos, jamás los volverían a cruzar, quedándose en el atraso con sus burros y carretas según ironizó el jefe del Ejecutivo; además el tráfico contaminaría y el peso de los vehículos iría compactando la tierra y acabando con los mantos acuíferos, lo que agravaría la escasez del vital líquido que ya impacta todo el territorio oaxaqueño. San Lorenzo Cacaotepec -con reservas y biodiversidad- así como San Andrés Ixtlahuaca y la Ciénega Zimatlán, fueron las otras comunidades que cerraron el compás, cuando el pasado 23 de agosto, sus pobladores, en asambleas comunitarias, unánimemente dijeron ¡¡¡NO!!! a un proyecto destructivo. Conocido el rechazo, el gobernador aseguró que al final, la obra se llevará a cabo por las nuevas generaciones; y que serán ellas las que llevarán el progreso que sus padres y abuelos rechazaron para no perder su rostro de comunalidad, cuando ante el peligro de un régimen autoritario se rebelaron contra un plan de rapiña y despojo de las tierras que aseguran su subsistencia. Pero el gobierno no se quedará de brazos cruzados y dijo que insistirá, como lo hizo Andrés Manuel López Obrador con la carretera a la costa ante las autoridades municipales y ejidales, que siempre han permitido la catástrofe de sus propios pueblos.

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 POR enésima vez, Oaxaca y su régimen de tartufos izquierdistas se encuentran en las marquesinas del planeta, pero por escándalos vergonzosos, no por algo bueno, como son los casos del rechazo unánime al Corredor Vial Zapoteco de Etla y los Valles Centrales, y luego por la captura de las fuerzas federales de individuos con nexos con la delincuencia organizada y que ya eran considerados como un poder de facto en la política estatal y peligrosamente financiando y operando en los próximos procesos electorales. Este último asunto ha despertado una oleada de especulaciones, porque tratándose de política, nunca se sabe la verdad y todo permanece en el más absoluto misterio, dentro de un círculo de mafiosos. En este caso, cuando nuevamente el gobierno de Oaxaca daba señales de debilidad, recibe el apoyo del poder federal, como cuando vino la presidenta de la República a darle su respaldo tras la guelaguetza sangrienta, momentos críticos en que el periodista asesinado Francisco Alejandro Leyva había señalado que si algo le ocurría, los responsables de su muerte serían el propio mandatario, el conflictivo secretario de Gobierno y el Rasputín del mandatario, el tal Geovany. Este crimen del periodista había permanecido en silencio, pero nuevamente sale a la luz pública cuando en la captura del jueves en la madrugada de la lideresa del ASAEO (Alianza de Sindicatos y Asociaciones del Estado de Oaxaca) y otros individuos más, se le vuelve a mencionar. Este sindicato, como todo mundo sabe, fue planeado y formado por un hermano del gobernador del Estado, gremial a la que pertenecen todos los detenidos por marinos y fuerzas federales y estatales. Los capturados tienen carpetas judiciales de homicidios, entre ellos, el del periodista Alejandro Leyva, cobro de piso, extorsión, despojo e invasión de predios, narcomenudeo, sicariato, y quienes al ser arrestados en zonas de Etla, Pueblo Nuevo y Xoxocotlán, mantenían en su poder armas cortas y  largas; aparte de la lideresa de ASAEO fue detenida la regidora de Educación del municipio de San Antonio de la Cal; anteriormente había sido capturado el síndico segundo del Ayuntamiento central, por delincuencia organizada. Se diría que no hay nada espectacular en la captura de estos individuos y que su encarcelamiento no provocó reacciones, ni el bloqueo de la ciudad, como ha ocurrido cuando cae preso o es asesinado alguno de sus líderes, como CATEM joven, con los que ya ha formado alianza. Pero por qué el gobierno está feliz por estos arrestos, si se trata de gente que hace el trabajo sucio contra enemigos del régimen y además es un sindicato que fue formado por un hermano del gobernador? (¿acaso  se trata de una purga en el morenismo local?) El régimen había dado a conocer que esta agrupación, ASAEO, estaba integrada por gente de la delincuencia organizada, lo que fue suficiente para proceder en su contra, pero permite que otros carteles operen impunemente. De todos modos, quien salió ganando en esta operación fue el gobierno morenista, pues olímpicamente, la marina y las fuerzas federales le quitan de enfrente a un enemigo que tomaba dimensiones extraordinarias y poderes decisorios en los regímenes estatales y del municipio de Oaxaca, y peligrosamente en los próximos procesos electorales, imponiendo candidatos. Pero ¿quién está detrás de este maquiavélico plan?

So long raza. 

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