Visión Política
Grave amenaza.
Por: Fernando Cruz López.
La libertad de expresión nunca se pierde de un solo golpe. Comienza a debilitarse cuando el gobierno decide que puede convertirse en el árbitro de la verdad. Y eso es precisamente lo que hoy preocupa a periodistas, juristas y especialistas en telecomunicaciones ante los nuevos Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias impulsados por el Poder Ejecutivo.
El problema no es proteger a las audiencias. Nadie puede estar en contra de que exista información veraz y responsable. El verdadero riesgo aparece cuando una autoridad dependiente del propio gobierno pretende revisar contenidos editoriales, decidir qué información es correcta y, peor aún, imponer sanciones de oficio, sin que exista siquiera una denuncia ciudadana.
Especialistas de Artículo 19, del Observatorio de las Telecomunicaciones y expertos en libertad de expresión advierten que estas facultades no sólo exceden lo que permite la Ley de Telecomunicaciones, sino que podrían resultar inconstitucionales. La pregunta es inevitable: ¿quién vigilará al vigilante?
En una democracia, el gobierno debe ser objeto del escrutinio de la prensa, no el censor de la prensa. Si una autoridad del Ejecutivo decide qué puede publicarse y qué no, el riesgo de autocensura crece de inmediato. Muchos medios preferirán callar antes que enfrentar multas, investigaciones o procedimientos administrativos.
La historia demuestra que los gobiernos autoritarios casi siempre comienzan justificando estas medidas en nombre del combate a la desinformación o de la protección de la sociedad. Sin embargo, cuando el Estado concentra la facultad de definir qué es verdad y qué es mentira, la libertad deja de depender de la Constitución y comienza a depender del criterio de un funcionario.
México necesita combatir las noticias falsas, sí, pero sin sacrificar uno de los pilares de toda democracia: la libertad de expresión. Porque una prensa incómoda es indispensable para cualquier gobierno que realmente crea en la rendición de cuentas. La crítica puede incomodar al poder, pero el silencio impuesto termina perjudicando a toda la sociedad.
La mejor defensa de la verdad nunca será la censura. Siempre será una ciudadanía bien informada y una prensa verdaderamente libre… Sigame en X como @visionpolitica7