Visión Política
Reciclando mañosos
Por: Fernando Cruz López
Mientras otros partidos hablan de renovación, de nuevas generaciones y de abrir espacios a los jóvenes, en Oaxaca el Partido Verde parece haber optado por la ruta más cómoda: reciclar a los mismos políticos de siempre o a los hijos de estos.
Resulta sorprendente que, en lugar de construir liderazgos frescos, formar cuadros propios y apostar por ciudadanos con nuevas ideas, algunos dirigentes verdes anden tocando la puerta de los viejos priistas, muchos de ellos personajes que ya tuvieron su oportunidad, ya gobernaron, ya ocuparon cargos públicos y, en no pocos casos, arrastran cuestionamientos por corrupción, tráfico de influencias y enriquecimiento inexplicable.
La pregunta es inevitable: ¿de verdad creen que los oaxaqueños no tienen memoria?
Porque una cosa es cambiar de partido y otra muy distinta pretender borrar el pasado. Muchos de esos personajes crecieron políticamente en el PRI, vivieron del PRI, hicieron carrera en el PRI y disfrutaron durante décadas de los privilegios del poder.
Hoy, cuando el tricolor atraviesa una de las peores crisis de su historia, simplemente abandonan el barco y buscan refugio en otra organización política o ya se hacen llamar opciones ciudadanas, cuando todos nos conocemos en Oaxaca.
Es el clásico fenómeno del chapulineo político. No cambian por convicción, cambian por supervivencia. No buscan servir a la ciudadanía, buscan seguir viviendo del presupuesto.
Lo preocupante es que el Partido Verde parece pensar que la suma de viejos nombres automáticamente representa más votos. Grave error. La ciudadanía está cansada de ver a los mismos actores disfrazados con distintos colores. Hoy son verdes, ayer fueron rojos, mañana quién sabe de qué color serán.
Oaxaca necesita nuevas generaciones de políticos, hombres y mujeres con prestigio social, con trabajo comunitario y con las manos limpias. Lo que menos necesita es un museo de figuras recicladas que van saltando de partido en partido según soplen los vientos electorales.
Porque al final, los partidos pueden cambiar de logotipo, de colores y de discursos, pero cuando incorporan a los mismos personajes de siempre, terminan ofreciendo exactamente lo mismo de siempre.
Y eso, los ciudadanos ya no están dispuestos a comprarlo…Sigame en X como @Visionpolitica7 n