VISIÓN POLÍTICA.
Espaldarazo presidencial.
Por: Fernando Cruz López
La política suele enviar mensajes que valen más que mil discursos. Y lo ocurrido el pasado sabado en la Mixteca oaxaqueña dejó una señal imposible de ignorar.
Primero debo destacar que desde que Salomón Jara asumió la gubernatura, ha construido buena parte de su discurso responsabilizando al ex gobernador y hoy senador Alejandro Murat de los problemas que enfrenta Oaxaca. Lo ha acusado una y otra vez de corrupción, pero hasta el momento no existe una investigación que haya derivado en responsabilidades penales ni se han presentado pruebas contundentes que sostengan públicamente esas acusaciones.
Sin embargo, el episodio más revelador ocurrió durante la gira presidencial de Claudia Sheinbaum. Cuando un reducido grupo intentó abuchear al senador Alejandro Murat, la presidenta decidió intervenir de manera directa. Y lo hizo con una frase que quedará registrada en la memoria política de Oaxaca: “Les voy a decir una cosa de Alejandro Murat… por cierto, son tres cosas buenas. Aunque no les guste.”
Lejos de guardar distancia, la presidenta defendió públicamente al senador. Reconoció su respaldo a la reforma judicial, destacó su participación para reducir el impuesto a las remesas que envían los migrantes y elogió su defensa de los mexicanos que viven en Estados Unidos.
El mensaje fue claro. Tan claro, que los abucheos terminaron de inmediato, el ambiente cambió y el público respondió con aplausos. En política, los gestos y las palabras presidenciales pesan, y pesan mucho más cuando se realizan frente a miles de personas y con el gobernador presente.
Más allá de simpatías o diferencias partidistas, la escena deja una lectura inevitable: Alejandro Murat conserva la confianza política de la presidenta Claudia Sheinbaum y se mantiene como un aliado importante para el gobierno federal.
Por eso, quizá ha llegado el momento de que algunos actores políticos en Oaxaca entiendan que la confrontación permanente no siempre coincide con la visión de Palacio Nacional. Porque mientras en el ámbito local algunos insisten en mantener abierto el pleito político, desde la Presidencia de la República se envía exactamente el mensaje contrario: reconocimiento, respaldo y colaboración.
Por ello insisto, es política, las palabras cuentan. Pero cuando esas palabras provienen de la presidenta de México, pronunciadas en Oaxaca y frente al propio gobernador, dejan de ser un simple comentario para convertirse en un mensaje político de primer nivel…Sigame en X como @Visionpolitica7