Expolición / Testamento incriminatorio / (Profundizando su propia tumba) / Amado Sanmartín Hernández

Expolición / Testamento incriminatorio / (Profundizando su propia tumba) / Amado Sanmartín Hernández
Expolición
Testamento incriminatorio
(Profundizando su propia tumba)
Amado Sanmartín Hernández

Con nuestra solidaridad a Pedro Matías

Si la Presidencia de la República permite que la Fiscalía Federal haga su trabajo y llegue hasta las últimas consecuencias, el gobernador morenista de Oaxaca y prominentes miembros de su gabinete, podrían verse sentados en el banquillo de los acusados por el artero asesinato a tiros del periodista Francisco Alejandro Leyva Aguilar, considerado unánimemente desde el mismo momento de su ejecución, como un crimen de Estado. Una acción así representaría una bocanada de oxigeno para el morenismo nacional, que atraviesa por su peor momento, por escandalosos actos de corrupción y que sería considerado como un acto de justicia. La aplicación de la ley o el mero esclarecimiento del crimen del periodista, también daría un respiro al mismo gobernador oaxaqueño, vapuleado no solo por sus enemigos, como él mismo dice, sino también por analistas y prensa independiente, y por la sociedad civil que ya está harta de una narrativa goebbeliana que ya lleva cuatro años. Las luces en las marquesinas del planeta que deslumbraban por las fiestas oaxaqueñas, palidecieron por cinco crímenes de ellos el del periodista y dos feminicidios, que ocurrieron cuando todavía retumbaban en el cerro del Fortín las fiestas de las   delegaciones. En su conferencia “mañosera”, con su acostumbrada soberbia, había amenazado que pasada la guelaguetza iba a hacer pública la lista con los nombres de los periodistas y los medios que lo atacaban a él y a su gabinete. Ahora, el mandatario está obligado a revelar quienes son los medios que lo incomodan. Sin duda que éstos hechos alteraron el ánimo entusiasta del gobernante que se estaba lucíendo ante el mundo con el folklor oaxaqueño, pues no estaba en el sketch este mal momento, que no es mas que la consecuencia del peso de una losa de su desastre gubernamental que puede caerse en cualquier momento; pareciera que está profundizando su propia tumba. Esta confusa situación en que se encuentra la administración pública y que tampoco es capaz de inventarse a sí misma, es la que mantiene a Oaxaca en esta condición de atraso y subdesarrollo, pues el arribo al poder de los izquierdosos, no produjo nada nuevo, y en cambio persisten las mismas crisis y en alto grado se agravan una creciente criminalidad, inseguridad y un miedo súbito de la población por la migración a territorio oaxaqueño de carteles de la delincuencia organizada. Este gobierno incompetente, corrupto, nepotista y cleptómano es el que veía y cuestionaba razonadamente el difunto Alejandro Leyva, lo que provocó la ira del poder, que no tolera críticas a su administración. Y el periodista, como si ya presintiera su fin, como un testamento señalaba en sus publicaciones, que los únicos responsables de lo que le pudiera ocurrir eran el mismo gobernador, el secretario de Gobierno y el asesor jurídico; pero casi siempre, los crímenes de Estado quedan en la impunidad, porque podrán presentar al o los autores materiales, pero el intelectual permanecerá en el misterio. Así que el gobernador y su corte no tienen nada que temer y menos pedir licencia como ya lo decidieron. Aquí cabría hacer un señalamiento acerca de las personas que fueron llamadas a declarar por la ejecución del periodista, ya que de alguna manera están vinculadas con un hermano del gobernador a través de un sindicato que no ha sido reconocido oficialmente.

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 ES en Oaxaca donde se vuelve a confirmar que el ejercicio del periodismo es el oficio mas peligroso (y “el más bello”, diría García Márquez). Y es en Oaxaca también en donde el periodismo se quiere silenciar con balas, en donde la libertad de expresión se quiere acallar con un crimen de Estado. Pero eso nunca ocurrirá, porque si una voz se apaga surgirán otras que continuarán la lucha y su compromiso con las causas justas de la comunidad, sus derechos y sus libertades, guardando siempre una distancia con el poder y el autoritarismo de la clase gobernante, la que se irrita y responde brutalmente ante críticas que cuestionan sus prácticas antidemocráticas, de abusos y latrocinio. Nadie debe juzgar su administración por mas perversas que sean. Esta función solo la ejerce un periodista íntegro y con dignidad que nunca piensa en su propia seguridad, por eso es que el gobierno y la delincuencia organizada optan por silenciarlos. Francisco Alejandro Leyva Aguilar, temerariamente ejercía su oficio, puntualizando la falta de honestidad para gobernar, de los morenistas en Oaxaca. El periodista sabía el peligro que corría, por eso no tuvo dudas en señalar que si algo le ocurría y perdía la vida, los responsables serían el gobernador, el secretario de Gobierno y el asesor jurídico, quienes podrían ser llamados por la Fiscalía Federal, aunque no como indiciados. Por lo pronto, el gobernador dijo que no pedirá licencia para abandonar su cargo, pero que acudiría si la Fiscalía Federal lo llama a declarar. No se han atrevido todavía a lanzar la primera piedra, porque están seguros que un crimen de Estado siempre queda impune.

 So long raza.

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