Visión Política / La ruptura que nadie imaginó / Por: Fernando Cruz López

Visión Política / La ruptura que nadie imaginó / Por: Fernando Cruz López
Visión Política
La ruptura que nadie imaginó
Por: Fernando Cruz López

Durante décadas, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, fue uno de los principales aliados de los movimientos de izquierda en México. Su estructura, su capacidad de movilización y su presencia en las calles fueron un respaldo importante para Andrés Manuel López Obrador en sus tres campañas presidenciales. Miles de maestros caminaron con él convencidos de que, al llegar al poder, vendría la reivindicación histórica del magisterio.

Sin embargo, la realidad terminó siendo muy distinta. Muchas de las promesas quedaron en el discurso y no en los hechos. Los compromisos sobre pensiones, derechos laborales y demandas históricas siguen sin resolverse plenamente. El desencanto comenzó durante el sexenio de López Obrador y, lejos de corregirse, el conflicto parece haberse profundizado con la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Hoy la relación atraviesa uno de sus momentos más tensos. Cada gira presidencial se ha convertido en escenario de protestas, consignas y reclamos de integrantes de la CNTE. Lo que antes eran aplausos, hoy son gritos de inconformidad. Lo que fue una alianza política, hoy parece una abierta confrontación.

La respuesta del gobierno federal ha sido anunciar que recorrerá escuela por escuela para conocer directamente las necesidades de los docentes, una estrategia que busca obtener información sin depender de las dirigencias sindicales. Pero esa decisión ha sido interpretada por la Coordinadora como un intento de restarle legitimidad a quienes aseguran ser los auténticos representantes del magisterio.

Y ahí está el verdadero fondo del problema. Ya no se trata únicamente de salarios o prestaciones. Se trata de una disputa por la interlocución y por el control de la representación de miles de maestros en todo el país.

La pregunta es inevitable: ¿hasta dónde llegará esta confrontación? Porque cuando un gobierno rompe con uno de sus antiguos aliados, el costo político suele ser elevado. Y si la comunicación se sustituye por la descalificación, los conflictos rara vez encuentran una salida.

La CNTE ha demostrado durante décadas que sabe movilizarse y resistir. El gobierno, por su parte, parece decidido a cambiar las reglas del diálogo. Entre ambas posiciones, quienes esperan una solución son millones de alumnos, padres de familia y maestros que desean respuestas, no una guerra política interminable.

No podemos olvidfar que cuando la política sustituye a los acuerdos, los únicos que siempre terminan pagando la factura son los ciudadanos….Sigame en X como @Visionpolitica7

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