VISIÓN POLÍTICA
No son los favoritos.
Por: Fernando Cruz López
En política, no todos los funcionarios son iguales. Hay quienes ocupan un cargo únicamente para cobrar un salario y pasar inadvertidos, y hay quienes entienden que el servicio público exige resultados, capacidad de diálogo y estabilidad. A tres años y medio del gobierno que encabeza Salomón Jara Cruz, vale la pena reconocer que, en un gabinete donde varios secretarios pasan desapercibidos por su ineptitud, existen al menos dos funcionarios que sí han demostrado eficacia en las responsabilidades que les fueron encomendadas.
El primero es Emilio Montero Pérez, titular del IEEPO. En una entidad donde históricamente la relación entre el gobierno y el magisterio ha estado marcada por la confrontación, los bloqueos y la suspensión constante de clases, Montero ha sabido construir una relación institucional basada en el respeto y el diálogo. Las diferencias no han desaparecido, porque sería imposible tratándose del magisterio oaxaqueño, pero sí han encontrado cauces para resolverse sin afectar, como antes ocurría, a miles de niñas y niños. Hoy las movilizaciones existen, pero con un impacto mucho menor en el calendario escolar, y eso habla de una operación política seria y responsable.
El segundo caso es el del secretario de Gobierno, Jesús Romero López. Sin hacer mucho ruido y lejos de los reflectores cotidianos, ha desempeñado un papel importante para preservar la gobernabilidad del estado. Su trabajo ha permitido mantener condiciones de estabilidad política que hoy ofrecen mayor confianza a inversionistas nacionales y extranjeros para mirar hacia Oaxaca. Pero quizá uno de sus mayores logros ha sido avanzar en la solución de conflictos agrarios que durante décadas permanecieron archivados sin que ningún gobierno pudiera resolverlos. Son asuntos complejos que requieren paciencia, negociación y conocimiento del territorio.
Hay un dato que también llama la atención. Ambos funcionarios son jóvenes, originarios del Istmo de Tehuantepec, formados desde muy temprano en la lucha social y con una larga trayectoria política desde los tiempos del PRD, antes de incorporarse a Morena. Son personajes polémicos, como suele ocurrir con quienes toman decisiones importantes, pero existe algo que hoy representa un enorme activo en la política mexicana: se les podrá criticar por muchas cosas, pero no por mantener vínculos con la delincuencia organizada ni por cargar expedientes relacionados con actividades ilícitas.
Quizá ninguno de los dos sea considerado el favorito del gobernador. Sin embargo, los resultados terminan hablando más fuerte que las simpatías personales. Mientras otros funcionarios permanecen invisibles, Emilio Montero y Jesús Romero han contribuido, cada uno desde su ámbito de competencia, a darle estabilidad política, educativa y social a Oaxaca.
Es de dominio público que en el gobierno de la supuesta nueva primavera, los resultados escasean y la improvisación suele ser la regla; por eso mismo, vale la pena reconocer a quienes sí entregan cuentas. Porque en política, el futuro no siempre pertenece a los más cercanos al poder, sino a quienes demuestran con hechos que saben gobernar. Y por eso, conviene no perderlos de vista… Sígame en X como @visionpolitica7