VISIÓN POLÍTICA
Ya párenlos.
Por: Fernando Cruz López
Han pasado más de 35 años desde el surgimiento de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la famosa CNTE. Tres décadas y media de marchas, plantones, bloqueos, movilizaciones y negociaciones. Sin embargo, la gran pregunta sigue siendo la misma: ¿qué tanto mejoró la educación pública mexicana gracias a la CNTE?
La respuesta es incómoda. Mientras miles de niños perdieron clases durante años por los constantes paros laborales, mientras generaciones enteras vieron interrumpido su proceso educativo, los grandes beneficiarios parecieran haber sido los dirigentes sindicales y no las comunidades escolares.
En Oaxaca, la Sección 22 se convirtió en uno de los grupos de presión más poderosos del país. Ningún gobierno federal o estatal pudo resistirse a sus exigencias. A cambio de levantar plantones o terminar movilizaciones, llegaron recursos, plazas, privilegios y posiciones políticas. Los resultados están a la vista.
Resulta difícil encontrar un ex dirigente de la CNTE que no haya obtenido algún beneficio personal después de dejar el cargo. Muchos terminaron convertidos en diputados locales, diputados federales, funcionarios públicos o asesores políticos. Otros mejoraron notablemente su nivel de vida. Lo que inició como un movimiento de lucha magisterial terminó convirtiéndose para algunos en una plataforma de ascenso político y económico.
Mientras tanto, las bases continuaron creyendo en un movimiento que prometía justicia laboral y defensa de la educación pública. Pero después de tantos años, los indicadores educativos de Oaxaca siguen entre los más bajos del país. Luego entonces: si la CNTE ha tenido tanta fuerza durante décadas, ¿por qué los resultados educativos no reflejan ese poder?
Hoy, la presidenta Claudia Sheinbaum tiene una oportunidad histórica. No para perseguir maestros ni para confrontar al magisterio, sino para terminar con las viejas prácticas que convirtieron la negociación sindical en un mecanismo de presión permanente. Es momento de transparentar recursos, rendir cuentas y separar la legítima defensa de los derechos laborales de los intereses personales de quienes han vivido políticamente del conflicto.
México necesita maestros en las aulas, alumnos aprendiendo y dirigentes sindicales que sirvan a sus representados, no que se sirvan de ellos. Después de 35 años, quizá llegó la hora de preguntarse si la CNTE sigue siendo parte de la solución o si se convirtió en parte del problema…Sígame en X como @visionpolitica7