El uso de las asambleas por la soberanía como trampolín electoral no solo debilita las bases del movimiento, sino que contradice la ética de la Cuarta Transformación.
Desde que el pasado 31 de mayo la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunciara la realización de las Asambleas Informativas en Defensa de la Transformación y la Soberanía —iniciadas formalmente los días 6 y 7 de junio—, en el estado de Oaxaca hemos presenciado un fenómeno previsible: diversos personajes locales han visto en esta crucial tarea política la oportunidad perfecta para congraciarse con la población.
Por supuesto, salir a defender el proyecto de nación es un derecho y un deber de cualquier ciudadano. Sin embargo, existe una contradicción de fondo que no podemos ignorar. Para defender la soberanía y la transformación de la vida pública, el primer requisito indispensable es regirse por los principios éticos del movimiento en el actuar diario como servidores públicos, sin importar el poder en el que se labore.
Actuar en sentido contrario —simulando convicciones mientras se ejerce el poder de forma incongruente— produce el efecto opuesto: debilita la base social del proyecto transformador, abre las puertas al avance de los sectores reaccionarios y, en última instancia, allana el camino para la injerencia de intereses imperialistas. Quien traiciona la congruencia de la transformación, no defiende la soberanía; la traiciona.
Es bajo este marco de ideas que debemos analizar el súbito activismo de funcionarios de la capital oaxaqueña, así como de legisladores locales, federales y senadores que hoy andan sumamente "movidos" organizando asambleas. Detrás de su repentino fervor cívico no hay más que un pragmático cálculo electoral: buscan elevar su visibilidad para posicionarse en las futuras encuestas que Morena utilizará para definir sus candidaturas.
No obstante, parecen olvidar una regla de oro que la propia dirigencia nacional del partido ha puesto sobre la mesa. Como advirtió la presidenta de Morena, Ariadna Montiel, en su discurso del pasado 3 de mayo de 2026: "Si tenemos certeza de que alguien comete un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no será candidato".
La advertencia está lanzada. Aquellos que hoy andan de gira por Oaxaca con asambleas informativas, creyendo que el activismo logístico limpia las malas prácticas del pasado, podrían llevarse una sorpresa. Ninguna estructura, por más movilizada que esté, logrará salvar a quienes hayan traicionado la confianza del pueblo en su ejercicio diario. Al final del día, la transformación no se mide en mítines organizados, sino en la honestidad de los actos.
Pa Lante siempre