Expolición
Se acaba el mito
Amado Sanmartín Hernández
Para Enrique de Jesús, la tercera llamita.
Para Doña Berta Ramírez Matadamas
Una explosiva noticia que se produjo en Juchitán por el asesinato de tres individuos, despertó una serie de conjeturas e interpretaciones desconcertantes, pero que al paso de los días se ha ido reduciendo al grado de ser interpretado como una operación de comercio y consumo de estupefacientes, porque así conviene al gobierno para no profundizar la investigación que pudiera conducir a otros resultados. El silencio de los medios también es absoluto pues no ha habido declaraciones que den luz en estos crímenes, cuando una de las victimas es el sobrino del secretario de Gobierno e hijo de un subsecretario de la misma dependencia. Tal parece que le están apostando a esa recurrente práctica que se estila en política de guardar silencio mientras el escándalo pasa; es decir que en este caso por tratarse de un familiar muy cercano de un funcionario de primer nivel, se está buscando la manera que mas convenga para minimizar el asunto. Y como el imaginario colectivo tampoco tiene obstáculos, especula que el crimen del muchacho fue como una advertencia al secretario de gobierno por su pretendida aspiración a la gubernatura del Estado, pero esto abre también otra sospecha de tratarse de un fuego amigo pues en el mismo morenismo hay otros que también quieren relevar al de Betaza. En este abanico de suposiciones, se habló también de una respuesta de la mafia en el Istmo, donde el gobernador y el secretario de Gobierno recientemente llegaron a instalar programas y estrategias operacionales para combatir a la delincuencia organizada que mantiene a Juchitán como uno de los municipios más peligrosos del país. Hasta ahora todos los operativos para restarle fuerza al crimen organizado en la zona istmeña han fracasado a pesar de que ahí se encuentran hacinados soldados, marinos, la Guardia Nacional, policías estatales, municipales y agentes federales que no han tenido éxito contra estos carteles instalados a lo largo del corredor transístmico por las divisas que generarán los polos de desarrollo y las transnacionales. A raíz del crimen del sobrino del secretario de Gobierno, el gobernador, en otro de sus discursos opiáceos y chovinistas ha dicho que esa muerte, así como la de Villaseca -el líder del CATEM joven asesinado en San Sebastián Tutla- no quedarán impunes, pues ha dispuesto toda la artillería y el armamento bélico del Estado para abatir la delincuencia organizada. Después de quince días parece que el gobierno no ha encontrado la manera de presentar públicamente el avance de las pesquisas, los responsables, ni mucho menos la realidad de los hechos en Juchitán.
***
CON el asesinato del sobrino del secretario de Gobierno, se acaba el mito del gobierno estatal, cuando orgullosamente pregonaba que Oaxaca era uno de los Estados más seguros del país y con menor índice de criminalidad. Toda esta mística morenista se ha derrumbado y apenas el gobierno federal llegó a considerar a Oaxaca y al municipio de Juchitán como los más inseguros y peligrosos del país. Y en seguida viene el crimen del sobrino del encargado de la seguridad de los oaxaqueños ¿cuál será ahora el argumento del Gobernador y del secretario de Gobierno para encarar esta realidad que ellos han venido eludiendo y solo consideraban como “una percepción” las oleadas de terror y muerte que han venido ocurriendo en todo el territorio oaxaqueño? El régimen tartufo morenista de Oaxaca ya no pudo mantener más una imagen a su manera, con engaños, abusos del poder, saqueo de las arcas públicas, oficinas públicas retacadas de parientes del gobernador, de su esposa, del secretario de gobierno y del Rasputín del mandatario, hasta Flavio Sosa tiene un sobrino incrustado en la nómina. En fin… como dice el mismo gobernador, “que nadie se quede atrás, ni nadie se quede afuera”, y todos participen del festín… y del aquelarre. Parece que desde la revocación de mandato, la credibilidad del régimen morenista anda por los suelos y si se mantiene en pie es por los programas sociales de la federación. A estas alturas ya se observa un gobierno en descomposición, corrupto y en declive, en donde una nueva realidad como fue el crimen del sobrino del secretario de Gobierno, deja al descubierto ese Oaxaca de inseguridad, crímenes, corrupción y delincuencia organizada, que han venido ocultando los izquierdosos que gobiernan Oaxaca.
So long raza.