DE PARADOJAS Y UTOPÍAS
UABJO: Civilidad versus violencia
RAÚL NATHÁN PÉREZ
“En la contienda deben prevalecer la sensatez
y la prudencia, no la debilidad ni la desmesura”
Tucídides, La guerra del Peloponeso, Tomo I, 77.2, p. 115
1).- Cacicazgos y corrupción
Están en puerta el registro de aspirantes y las campañas por la rectoría. La UABJO, nuestra Alma Mater, es un eje fundamental de la gobernabilidad. Sin embargo, no sólo arrastra vicios como porrismo, atomización sindical, cacicazgos y violencia, sino poca transparencia, nula rendición de cuentas y un brutal boquete económico. El actual rector, Cristian Eder Carreño, que llegó de la mano del ex gobernador Alejandro Murat, deja a su sucesor al menos 500 millones de pesos por solventar.
Ninguna sorpresa es, pues, la injerencia del gobierno. Tampoco es ajeno el interés de los partidos políticos. Eso se ha dado desde los años 70 del siglo pasado. En efecto, como factor de la paz social no puede ser un cabo suelto para el Estado. La llamada autonomía es un artificio. Parte de un discurso anquilosado. El actual rector convirtió el campus universitario en foro de mítines, conferencias y activismo político de Morena. Y todos callaron como momias, dijera ya saben quién.
La institución, en donde se han formado miles de profesionistas, que desde el Siglo XIX hasta mediados del XX tuvo renombre a nivel nacional, debe reencontrar su identidad: la academia, la investigación y la vinculación con la sociedad. No es nostalgia ni anclarse en el pasado, sino ir a fondo para subsanar todo aquello que la ubica a la cola del sistema de universidades públicas. Urge un golpe de timón.
2).- No a la polarización
Hasta el momento –pueden registrarse más-, se ven dos contendientes. Había tres con posibilidades. Uno ya declinó. En un bloque, Farid Acevedo López. Académico, doctor en Ciencias de lo Fiscal y ex titular de la Secretaría de Finanzas del gobierno del Estado, en donde hizo un papel relevante. Cero endeudamiento, pago de deuda contraída en el pasado e incremento en la recaudación, entre otros. En el otro frente, Enrique Martínez Martínez. Académico, cirujano dentista, doctor en cirugía maxilofacial y destacado especialista. Actual dirigente del Sindicato de Trabajadores Académicos (STAUO). Ambos universitarios, académicos, profesionistas.
Desde que aparecieron sus nombres fans y detractores se han dado vuelo. Poco abonan las diatribas y denuestos; la toma de CU o las fake news. Empañan el proceso que inicia el 30 de abril y concluye el 13 de mayo, día de la votación. Más técnico que político, Acevedo López ha ido sumando adeptos a su causa. Ya incorporó a sus filas a uno de los prospectos originales: Taurino Amílcar Sosa. Éste ya le dio la vuelta a su preceptor y guía moral: Enrique Martínez. Ninguna sorpresa. Cada grupo o actor político en la UABJO, busca perpetuarse en la institución. No declinan por convicción o simpatía. Menos por amor a la Universidad. Lo hacen exigiendo el oro y el moro: dinero, posiciones, privilegios. Es una práctica común.
Farid tiene de su lado también a personajes claves en escuelas y facultades. Caciques y cacicas ya sumados a su aspiración, como las huestes del sempiterno Abraham Martínez Alavés. Con más de medio siglo entre elecciones y rectores, “ya sabe de qué lado truenan los fuelles”. La frase es de los Epigramas de Marcial (40 a.C.-104 d.C.). Enrique Martínez ha buscado, por su parte, sumar adeptos a su causa, bajo la bandera de la defensa de la autonomía. Ambos sin violentar las reglas de la convocatoria.
3).- Negociación o diálogo, no violencia
Factor indiscutible de la gobernabilidad y la paz social es la UABJO. Con tanto lastre que arrastra a nadie conviene un escenario previo, electoral o postelectoral con violencia. Esta elección será, según ha trascendido, con el voto directo de maestros, trabajadores y alumnos. Algo que no ocurrió con el actual rector, en virtud de la pandemia de Covid. El desafío es, pues, un proceso con civilidad y certidumbre; transparencia y apego a la legalidad. No más una UABJO polarizada y en la anarquía.