Expolición / La represión y la muerte / Rondan Oaxaca Amado / Sanmartín Hernández

Expolición / La represión y la muerte / Rondan Oaxaca  Amado / Sanmartín Hernández
Expolición
La represión y la muerte
Rondan Oaxaca
Amado Sanmartín Hernández

Ya no pudo contener sus inclinaciones facistoides y el gobierno de Oaxaca ha echado a andar su sanguinaria maquinaria represiva en contra de los movimientos sociales, aunque han borrado de su diccionario el término represión sustituyéndolo por la palabra repliegue, durante la enésima brutal acción en contra de la protesta, crisis y promesas incumplidas. Como ha fallado el monólogue, las carpetas judiciales y las amenazas de criminalizar las luchas sociales, ante su falta de oficio, el gobierno recurre a la represión para enfrentar las demandas populares, las cuales se agravan por la agresión gubernamental. Hay mucho  riesgo de que se repitan los sucesos del 2006, cuando parece que ronda el fantasma del ulisiato con respuestas agresivas a las expresiones de los reclamos que hace la sociedad civil. Si de por sí el gobierno morenista ha sido soberbio, autoritario “goebbeliano”, corrupto, nepotista, tartufo, ¡uf y recontra uf!, ahora parece que ha perdido los estribos y ha decidido con los simios a su disposición, aplastar cualquier protesta, porque era necesario despejar las arterias y “llevar la paz y la tranquilidad a la población”. Ya ha habido acciones de este tipo, como el desalojo de los indígenas triquis de los corredores del palacio virreinal, ocurrido el primer día de asumir la gubernatura unos aventureros que dicen ser de izquierda; luego gasearon a autoridades serranas en una puerta lateral del palacio; la misma suerte corrieron normalistas y mujeres que conmemoraban su Día Internacional, y el más grave “repliegue”, que no represión, ocurrida recientemente contra una organización social. No solo huele mal, sino algo ya se está pudriendo en este régimen morenista, que rápidamente va perdiendo la paciencia al no poder dar soluciones a una serie de conflictos e hipercrisis que estallan por todos lados en el Estado. El régimen morenista demuestra que no quiere que nada ni nadie lo distraiga de sus asuntos relacionados con los presupuestos federales, algunos fondos que ya suman mas de 190 millones de pesos, las elecciones intermedias  y su narrativa goebbeliana de un Oaxaca surrealista y empeñado en mudarlo a un primer mundo.

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 “LA represión es la solución”, podría ser en adelante el eslogan con el que acabarán gobernando los tartufos morenistas en el poder. Consideran que la mediocracia estatal rentada y desmintiendo y censurando las críticas y análisis periodísticos será suficiente para restarle importancia y gravedad a actos punibles ordenados desde la cúpula del poder, como se acaba de ver durante los programas de los que se dicen “líderes de opinión” que aplaudieron el brutal “repliegue” como le ha dado en llamar a la represión el pirómano social, o sea el secretario de gobierno, durante una acción facistoide en contra de ciudadanos. El nuevo secretario de Seguridad Pública, que sustituye a otro marino, se estrenó con esta acción simiesca que fue aplaudida por el pirómano social y la mediocracia que no tiene otro remedio que hacer lo mismo. El gobierno morenista considera que acciones de esta naturaleza van a ser necesarias para convencer a la población que ellos siempre han estado en la mejor disposición de sentarse a platicar con su contraparte, pero por lo visto el diálogo solo ha sido para tomarse la foto, sin llegar a soluciones de fondo que acaben totalmente con el conflicto, como ocurre con la guerra de las mojoneras, que tal parece que el monólogue solo avivan las llamas de las disputas. Los morenistas están seguros que la intervención gorilesca en cualquier manifestación dará resultados, sin comprender o no querer entender que nunca expresiones de corte facistoide llevan paz y tranquilidad a los pueblos. Oaxaca está convirtiéndose en un pueblo sin ley, donde las organizaciones del crimen han creado sus feudos de acción e impunidad, con ejecuciones a la orden del día, inseguridad ciudadana y delitos que mantienen una sociedad paranoica y sin conciliar el sueño. Oaxaca vive exacerbada, sin respeto a sus derechos y libertades y a su propia vida. Apenas este jueves Nazareth Cortes Velasco, acaba de ser brutalmente ejecutada y su hija gravemente herida durante una emboscada en jurisdicción de San Carlos Yautepec. La infortunada víctima era una valiente mujer en constante lucha contra la minería, en defensa del territorio y el cuidado y conservación de la fauna amenazada por la caza furtiva; también se oponía a que en la zona el gobierno instalara un tiradero de basura. Ahora se argumentará que eran muchos los enemigos que tenía la comisariada de Bienes Comunales de San Pedro Totolapan. Este artero crimen, como los demás cometidos en contra de defensores de Derechos Humanos, el territorio y la naturaleza, también quedará impune. La represión y la muerte rondan Oaxaca. So long raza.

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