Visión Política. / El tiempo se acabó / Por: Fernando Cruz López

Visión Política. / El tiempo se acabó / Por: Fernando Cruz López
Visión Política.
El tiempo se acabó
Por: Fernando Cruz López

El gobierno de Oaxaca tiene que dejar de fingir que no entendió el mensaje. La revocación de mandato —más allá de tecnicismos, porcentajes o si fue vinculante o no— arrojó una lectura política contundente: la confianza no está donde el poder creía que estaba. Y cuando el ciudadano no refrenda con entusiasmo, el problema no es “la oposición”, ni “los Murat”, ni “los gabinos”: el problema está en el propio gobierno.

Van tres años de decisiones cuestionables y de un estilo de poder que se ha vuelto un lastre. Tres años en los que la narrativa oficial insiste en vender “transformación”, mientras la calle percibe otra cosa: nepotismo, amiguismo, cuotas, soberbia y corrupción imperante. Lo más grave no es que existan señalamientos: lo grave es que se normalicen, que se minimicen y que se conviertan en parte del paisaje. Eso erosiona cualquier logro, porque el ciudadano puede reconocer una obra, sí, pero también ve quién se enriquece, quién impone familiares, quién presume cargos como herencia y quién usa el poder como botín.

Y aquí está la paradoja: obra pública hay, y en varios puntos es visible. Pero si haces obra y no logras que la gente te lo reconozca, hay dos opciones: o la obra no mejora realmente la vida de la mayoría, o la comunicación es un desastre. Probablemente ambas.

Porque resulta inaceptable que con un presupuesto millonario en comunicación social, el gobierno no sea capaz de informar con claridad, de dar la cara, de responder con datos, de reconocer errores y de construir credibilidad. Lo que hay, en cambio, es propaganda: un aparato que confunde publicar con comunicar; que cree que repetir es convencer; que mide “likes” como si fueran gobernabilidad; y que se protege con aduladores, granjas digitales y boletines sin alma. La comunicación social se volvió un espejo para aplaudir al poder, no una herramienta para rendir cuentas.

Si el gobierno quiere corregir el rumbo de verdad, tiene que hacer lo que casi ningún gobierno se atreve: autocrítica real. No de discurso, sino de decisiones. Auditoría interna a áreas clave, revisión de perfiles, depuración de funcionarios señalados, cero tolerancia al nepotismo, y un golpe de timón en comunicación: menos propaganda y más verdad, menos soberbia y más rendición de cuentas.

La revocación fue una alarma. Si el gobierno sigue culpando al pasado, va a perder el futuro. Si se atreve a evaluarse y actuar rápido, todavía puede reconstruir confianza. Pero el tiempo de excusas ya se acabó…Sigame en X como @Visionpolitica7

Categoría