Visión Política / El pueblo hablo / Por: Fernando Cruz López

Visión Política / El pueblo hablo / Por: Fernando Cruz López
Visión Política
El pueblo hablo.
Por: Fernando Cruz López

La revocación de mandato realizada el pasado domingo en Oaxaca dejó una verdad que el gobierno no podrá maquillar con discursos: el pueblo no refrendó con entusiasmo la gestión del gobernador Salomón Jara Cruz como se esperaba, auqnue el discurso oficial festeje un gran triunfo.

Se nos vendió este ejercicio como un momento histórico, como una fiesta democrática, como una muestra de respaldo popular. Pero lo que realmente vimos fue otra cosa: una jornada fría, tibia, llena de irregularidades, con acarreo de votantes en determinadas zonas, una jornada marcada más por la apatía que por la participación masiva.

La verdad sea dicha, en política, la ausencia también habla. Porque el problema no fue solo el resultado formal —que no es vinculante— el problema fue el mensaje simbólico: el llamado “pueblo bueno”, ese que el gobernador invoca cada semana, no salió con fuerza a respaldarlo. No hubo refrendo contundente. No hubo entusiasmo ciudadano. Lo que hubo fue silencio y una completa inoperatividad de los responsables.

El silencio, en política, suele ser más duro que un voto en contra, pues la cacareada  revocación terminó siendo un espejo incómodo. Un termómetro que midió no solo la popularidad del gobernador, sino el desgaste de un gobierno que ya no vive de promesas, sino de resultados. A mitad del sexenio ya no basta culpar al pasado, ya no basta recorrer municipios, ya no basta con narrativa.

La gente quiere seguridad, quiere agua, quiere medicinas, quiere caminos, quiere soluciones reales. Y Oaxaca sigue cargando crisis profundas que el discurso oficial no puede tapar.

Este proceso también dejó claro algo más: el aparato no sustituye al pueblo. Movilizar estructura no es lo mismo que movilizar convicción. Cuando un ejercicio democrático depende más de operadores que de ciudadanos convencidos, lo que se exhibe es fragilidad política. El apellido Jara y Bolaños jugo en contra.

Salomón Jara no perdió el cargo. Pero sí perdió una oportunidad histórica de consolidarse con respaldo auténtico, ante la Presidenta Sheimbaum quedo  muy mal, le demostro con no hay control del estado que gobierna.

Ahora tiene dos caminos: minimizar lo ocurrido y seguirlo celebrabndo como triunfo, o leer el mensaje con inteligencia, corregir el rumbo, sacudir su gobierno, correr a tanto familiar enquistado en areas estrategicas y entender que la democracia no se alimenta de propaganda, sino de resultados. Oaxaca habló. No con gritos. Con ausencia. Y esa ausencia es una advertencia que no debe ignorarse en proximos procesos electorales…Sigame en X como @Visionpolitica7

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