Visión Política
La UABJO abandonada
Por: Fernando Cruz López
La Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca atraviesa uno de los momentos más grises de su historia reciente. Y no por falta de talento académico, sino por una rectoría que pasará al archivo muerto de la memoria universitaria. El nombre de Christian Eder Carreño López difícilmente será recordado por logros, avances o transformaciones. Más bien, será asociado a la corrupcion, amiguismo, la opacidad y la politiquería.
A su paso por la rectoría no hay un solo proyecto emblemático que presumir. No hay excelencia académica consolidada, no hay impulso real a la investigación científica, no hay estímulos serios para el docente ni condiciones dignas para fortalecer la vida universitaria. La UABJO, que debería ser motor intelectual y crítico del estado, hoy parece una institución administrada con piloto automático, sumida en el abandono y la mediocridad.
Lo que sí se comenta —y cada vez con más insistencia en los pasillos universitarios— son los negocios, las empresas fantasma, el manejo oscuro de recursos y una administración que ha priorizado intereses personales por encima del proyecto educativo. No son rumores aislados; son señalamientos que han circulado durante toda su gestión y que jamás fueron aclarados con transparencia.
Pero quizá lo más grave no es la falta de resultados académicos, sino la entrega política de la universidad. La UABJO ha sido puesta al servicio de Movimiento Regeneración Nacional, como si se tratara de un botín negociable. Se habla abiertamente de que el rector habría apostado la autonomía universitaria a cambio de una promesa política: la candidatura a la presidencia de la capital del estado.
Una aspiración que, por cierto, suena más a ilusión personal que a proyecto serio. Porque quien no pudo gobernar con visión una universidad histórica, difícilmente podría gobernar una ciudad compleja como Oaxaca de Juárez. La política no se construye con favores ni con simulaciones, y menos aún sacrificando instituciones que pertenecen al pueblo.
La UABJO no merece ser moneda de cambio. No merece un rector distraído en ambiciones electorales mientras la universidad se cae a pedazos. No merece una administración sin legado, sin visión y sin compromiso académico. Merece liderazgo, honestidad y altura de miras.
Hoy, la universidad está olvidada, y su rector parece más preocupado por el futuro de su carrera política que por el presente de miles de estudiantes y docentes. Eso no es liderazgo; es irresponsabilidad histórica.
La pregunta queda en el aire, incómoda pero necesaria:
¿Quién va a responder por el tiempo perdido, por los recursos diluidos y por una universidad que fue usada como trampolín político?...Sigame en X como @Visionpolitica7
Porque la UABJO es más grande que cualquier rector… y tarde o temprano, la historia pone a cada quien en su lugar.