Expolición / Agrietamiento del monolito morenista / Amado Sanmartín Hernández

Expolición / Agrietamiento del monolito morenista / Amado Sanmartín Hernández
Expolición
Agrietamiento
del monolito morenista
Amado Sanmartín Hernández



La obra monolítica construida por Andrés Manuel López Obrador, experimenta momentos difíciles que durante los próximos procesos electorales pueden causarle al morenismo serios tropiezos para seguir en el poder. 

Pese a su esfuerzo el morenismo no ha podido sacudirse de esos lodos de los pantanos de la corrupción heredados del neoliberalismo, ejemplos tan claros que se vienen observando en la cúspide del poder que ahora encabeza la doctora Claudia Sheinbaum, que parece imposibilitada, para en ciertos casos, evitar hechos punibles, en varios de los cuales se han visto involucrados, o por lo menos se menciona a los hijos el ex presidente tabasqueño. 

El mismo gobierno federal, ha descubierto que en la elite del poder se han extendido actividades de escandalosa corrupción, y se hacen verdaderos affaires para alimento de medios de comunicación e intelectuales orgánicos que resultaron damnificados en 2018 con el tsunami morenista, y ahora, como voceros del conservadurismo no se pone el sol para cuestionar la obra y actividad del régimen morenista, que se mantiene sin una oposición decorosa en los próximos procesos electorales. Parece que esta situación es la que permite que el morenismo haya perdido el rumbo de un movimiento socialmente democrático, con espíritu de transformación para llevar adelante y sacar a un país del subdesarrollo.


 Hace siete años el morenismo encabezado por Andrés Manuel López Obrador, levantó aspiraciones y expectativas de cambios que por años permanecieron in situ durante la hegemonía del priato y la  docena panista. Sin embargo, el mismo López Obrador no fue capaz de sacar toda la arena de la mina y permitió actos de corrupción en su propio gabinete, amigos y entorno familiar. 

Muy pocos fueron a parar a la cárcel, pero en cambio el tabasqueño, como el gobernador de Oaxaca nunca dejaron de perseguir a los fantasmas de los regímenes pasados y consideraron enemigos a quienes no pensaban igual que ellos. 

Esta impunidad ha causado el agrietamiento del monolito morenista, que seguramente tendrá muchos tropiezos con una derecha oscurantista que se fortalece con los errores del régimen.
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LA obra cumbre o emblemática del lopezobradorismo en Oaxaca también se agrieta con el descarrilamiento del tren interoceánico del Istmo de Tehuantepec, obra icónica con la que presume el gobernador de Oaxaca, desastre que deja un trágico resultado de 14 infortunados pasajeros sin vida y varios heridos. 

Este descarrilamiento ferroviario es también síntoma del declive morenista, al menos en Oaxaca, en donde su gobernante -según algunas publicaciones- suspendió sus vacaciones en un país asiático a donde se había trasladado, por la veda de un mes que le habían fijado las autoridades electorales, por esa farsa de la revocación de mandato.

 Se dice que el gobernador tuvo que suspender su descanso y regresar a la velocidad de la luz tal vez en vuelo privado, para llegar a Oaxaca, donde ya la presidenta Claudia Sheinbaum recorría los centros médicos donde se encontraban hospitalizados los heridos, y daba instrucciones para que se investigaran las causas del desastre ferroviario, cuyas primeras sospechas se atribuyen a la inexperiencia de quienes llevaron a cabo esa obra construida en el corredor interoceánico. 

El mismo Andrés Manuel López Obrador ordenó que los trabajos en ese corredor estuvieran a cargo de la Marina; pero que se sepa, esta Secretaría no tiene entre sus funciones la construcción de infraestructura, y menos una de esta naturaleza como es el tren interoceánico. Ferrocarrileros en activo y otros en retiro, coinciden en que estos trabajos, empezando por las vías y el tamaño irregular de los vagones, unos viejos y otros nuevos, fueron la posible causa de este desastre, es decir, vinos nuevos en odres viejos. 

Cabe preguntar a quien pobre responsabilizarán de este desastre, cuando todos los programas y proyectos del tren interoceánico los puso López Obrador a cargo de la SEMAR. 

Por lo pronto, el gobernador de Oaxaca ya no podrá presumir de este proyecto emblemático del lopezobradorismo, y que fue construido con engaños, precisamente por el ex mandatario tabasqueño que le decía perversamente a la gente del Istmo que este tren solo iba a ser de pasajeros y ahora resulta que prioritariamente será para transportar grandes cargas de un océano a otro y generando exorbitantes ganancias a empresas transnacionales y nacionales. 

Para los istmeños no parece haber beneficios, solo engaños, mentiras, amenazas, desplazamientos, órdenes de aprehensión, carpetas de investigación, condenas de 40 años de prisión, despojos y 14 vidas humanas. 

El costo ha sido muy alto y podría terminar con la desertificación de lo que Alejandro de Humboldt consideró la región más rica del Continente Americano.


So long raza, y que el 2026 sea de mucha salud y bienestar.

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