Expolición / La letanía morenista no acaba / Amado Sanmartín Hernández

Expolición / La letanía morenista no acaba / Amado Sanmartín Hernández
Expolición
La letanía morenista
no acaba
Amado Sanmartín Hernández




A Gerardo Garfias Ruiz, deseándole una pronta recuperación.

Rebotando y a punto de salirse de su órbita, este mundo traspone otro año, no muy halagüeño, que se diga ¡qué bruto!, y cruza un umbral desconocido que no sabe cómo le irá en 2026, cuyos vientos tampoco presagian grandes cambios; aunque por donde quiera se oyen las notas de la canción colombiana El Año Viejo, que canta el jalisciense Tony Camargo de que el año viejo le ha dejao cosas muy buenas, pero desafortunadamente no todos pueden decir lo mismo. 

Para una mayoría, principalmente de las zonas marginales, en este año que acaba vivieron días difíciles y desafortunados, pues nunca fueron alcanzados por el desarrollo y el bienestar que pregonaba el discurso de los regímenes de izquierdistas dogmáticos, como los morenistas que están en el poder en Oaxaca. 

En 2025 tampoco se cumplieron las expectativas que hace tres años habían despertado unos aventureros que se decían de izquierda y que provenían de las luchas sociales para gobernar Oaxaca  y relevar a un priato consumido por los años en el poder y la corrupción, pero que ya en la punta de la pirámide conserva las mismas prácticas que el ancien régime. 

Durante este año ya agonizante, el gobierno morenista sostuvo sus retóricas de desarrollo, cambios, seguridad, empleo, disminución de los delitos…  fue bajo una perversa narrativa de engaños y promesas de cambio, de ocurrencias y de una insistencia mediática de mantener a Oaxaca en los primeros lugares del ranking nacional e incluso prototipo de programas y proyectos que la misma presidenta de la República tuvo que copiarse, según afirma el gobernador. 

Así pues, Oaxaca ha sido mudado a un primer mundo por el régimen morenista, pues “nunca un gobierno ha hecho lo que ahora se hace”; “históricamente” Oaxaca va a la cabeza en un desarrollo sin precedente, “jamás visto” en los últimos treinta años, en que “tampoco ha habido un secretario de gobierno como el actual”; “no somos como los de antes” (pero como se parecen). 

“Nunca Oaxaca ha tenido un gobernador que recorra una y otra vez los 570 municipios del Estado construyendo en cada uno de ellos, por lo menos seis obras”. (Ya le aumentó, antes había dicho que solo había una o dos obras). 

La letanía morenista no acaba, pues también disminuye la delincuencia, las ejecuciones, los feminicidios, las desapariciones forzadas, así como la pobreza. Con este panorama de esplendor, los oaxaqueños no tienen necesidad de revocarle el mandato.
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CON este gobierno folclórico, tartufo, de gozonas, guelaguetzas, de discursos estrambóticos… se entiende  por qué Oaxaca no puede salir del subdesarrollo y de una deplorable realidad que vive una mayoría de la población, que la elite en el poder se rehúsa a aceptar, encerrada en su burbuja de confort y con goebbeliana insistencia ya convertida en verdad. 

El régimen morenista quiere convertir el surrealismo de esa diacronía de inseguridad y miseria en un escenario edénico para seguir presumiendo ecuménicamente a Oaxaca como el Estado mejor gobernado y con un floreciente desarrollo.

 El morenismo entra a la segunda mitad de su gobierno en Oaxaca, pero no hay nada sorprendente que haya hecho, si no es con fondos federales; de ahí su agradecimiento a la presidenta Claudia Sheinbaum, por los apoyos federales para la construcción de vías de comunicación, la obra pública y los programas sociales que el gobernador presume como suyos, pues muy poca referencia hace a los trabajos realizados con dinero del Estado. 

A veces se refiere a la combinación de recursos con el gobierno municipal de la ciudad y la Federación. Hasta ahora no ha explicado con claridad el destino del dinero que ya hace falta en la hacienda pública de Oaxaca; la inexistente oposición y los diputados locales también se hacen… para no referirse a los hoyos negros que se han detectado en las finanzas estatales. 

Es grave lo que ocurre aquí en muchos aspectos, sobre todo en seguridad, donde las ejecuciones están a la orden del día y la delincuencia organizada ha obtenido carta de naturalización. Sería prolijo y hasta oficioso seguir mencionando los engaños y tantas promesas incumplidas de este régimen así como sus corruptelas; pero eso sí, su obra real que presume no se ve por ningún lado. 

Acaba el año 2025 y el que empieza se espera que sea menos incierto y que los recursos federales lleguen a las comunidades mas apartadas y hagan menos miserable la vida de millones de oaxaqueños y que esos apoyos no queden en manos de los que están en el poder.
So long. Y que en este 2026 El Creador los colme de bendiciones.

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